Cómo pedir un cachorro de El Nieto desde Gran Canaria, Lanzarote u otra isla: recoger en Tenerife o coordinar el transporte.
Si buscas un cachorro y vives en Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera o El Hierro, esta es la página. También si escribes desde Las Palmas o desde Telde. No hay una ficha distinta para cada isla ni una sede en cada puerto. El criadero está en La Esperanza, en el municipio de El Rosario, en Tenerife, y solo allí. Quien busca el Galgo Italiano dentro de Tenerife tiene su propio texto en Galgo Italiano en Tenerife. Esta página es la otra: la de quien tiene que cruzar agua.
Lo decimos al principio para no perder el tiempo. El Nieto no cría en Gran Canaria, no cría en Lanzarote y no tiene una casa en Fuerteventura, La Palma, La Gomera ni El Hierro. No hay un punto de entrega en Las Palmas ni en Telde. Hay una familia que cría en un pueblo del norte de Tenerife, y hay familias en el resto del archipiélago que quieren un perro de esa casa. El resto de esta página explica qué cambia por vivir en otra isla y qué no cambia en absoluto.
El criadero está en La Esperanza, y solo allí
La dirección es Camino de Guillén s/n, 38290 La Esperanza. El Rosario queda entre la costa norte y la zona de montaña. Desde La Laguna se llega en un rato corto de coche. Desde Santa Cruz, también. Quien viene de otra isla no llega en ese rato: llega a un aeropuerto o a un puerto de Tenerife y, desde ahí, sube a La Esperanza. Nombramos Las Palmas, Telde, Arrecife o Valverde porque es desde donde nos escriben, no porque tengamos una instalación en esos sitios.
El Nieto lo lleva Elena. El nombre lo puso su hijo, que tiene dos años. Ella creció entre perros. Su padre criaba de caza de forma amateur, y al entrar en la familia Curtó encontró el sitio y el oficio para hacerlo en serio. Manuel Curtó empezó en 1975 en este mismo pueblo. Lo que era una pasión familiar llegó a perros en más de veinte países. Las razas de ahora son Galgo Italiano y Cocker Spaniel Inglés. Si lo que buscas es el Cocker y quieres la página de la isla donde estamos, está en Cocker Spaniel Inglés en Tenerife. El criterio es el mismo en las dos: salud, carácter y un perro que se pueda tener en casa.
Las instalaciones ocupan 17.000 m² en La Esperanza. Hay 82 boxes individuales, parques exteriores, zona de peluquería y atención veterinaria permanente. Lo contamos porque está en la casa y se puede ver si vienes, no como un folleto. No criamos para exposiciones ni para concursos. Criamos para familias. Si un perro queda bien en una pista y mal en un piso de Las Palmas, no es el perro que buscamos.
Eso también quiere decir que no publicamos un horario de visitas ni un día de puertas abiertas. Una familia de Telde o de Arrecife no debería sacar un billete para «pasar a ver qué hay» sin haber escrito antes. El primer paso es contar cómo vives. Si tiene sentido acercarte, te decimos cómo se puede hacer. Si la raza no encaja, también te lo decimos, y te ahorras el viaje.
Gran Canaria, Las Palmas y Telde
Gran Canaria es la isla desde la que más nos escriben después de Tenerife, y casi siempre la frase empieza por una ciudad, no por la isla entera. Las Palmas es capital, densa, con muchos pisos y con una vida de calle que no para. Telde es la otra gran ciudad, más extendida, con casas y con desplazamientos en coche que en el centro de Las Palmas no hacen falta. El sur —Maspalomas, San Bartolomé, las urbanizaciones de playa— es otro ritmo: más calor, más turismo, más gente suelta en la arena los fines de semana. Para el cachorro, el código postal importa menos que el día real. Un tercero sin ascensor en Las Palmas puede ser una casa excelente. Un adosado con patio en Telde también. Un jardín no sustituye las salidas.
El Galgo Italiano pesa entre 3 y 5 kilos y en casa es silencioso, de rachas: corre y luego se tira. No necesita jardín. Sí necesita dos salidas donde pueda correr en un sitio seguro, compañía y suelos donde no resbale. Un paseo marítimo entre bicicletas no es ese sitio, ni en Las Canteras ni en ningún otro. El Cocker pide otra cosa: más pelo, más olfato, más ganas de meterse en un charco, y un cepillado que no se negocia. Las dos razas pueden vivir en Gran Canaria. No son intercambiables. Si dudas, lo hablamos antes de que nadie reserve.
El clima de la isla juega a favor de un lebrel de pelo fino, y también tiene matices que no caben en un eslogan. El norte es más fresco. El sur quema. La calima no es un día de playa. Un cachorro recién llegado no se suelta a mediodía en un aparcamiento de asfalto. Nada de eso convierte esta página en la guía del clima. Esa ya existe, para el Galgo, en por qué el Galgo Italiano encaja en Canarias. Léela si lo que te preocupa es el calor, el frío que casi no hay y la vida al aire libre. Aquí el tema es otro: que el perro sale de Tenerife y la familia está en Gran Canaria.
Antes de que el cachorro pise Las Palmas o Telde conviene tener el veterinario de barrio ya pensado, una zona tranquila los primeros días y el calendario libre. La primera semana no es para una comida de veinte personas ni para la playa. Es para que aprenda dónde duerme, dónde come y quién vive ahí.
Lanzarote y Fuerteventura
Lanzarote y Fuerteventura se parecen en algo que Tenerife norte no tiene: viento, sequedad y un paisaje volcánico que se nota en las patas. No tenemos criadero en Arrecife, ni en Teguise, ni en Puerto del Rosario, ni en Corralejo. Quien vive allí y quiere un cachorro de El Nieto está hablando con La Esperanza. El perro, cuando llega a casa, vive con el viento de esas islas, no con el de un catálogo.
En Lanzarote el viento forma parte del día. Un cachorro de ocho o diez semanas puede asustarse las primeras salidas si el aire le da de frente y no entiende de dónde viene el ruido. No es un defecto de la raza. Es un cachorro en un sitio nuevo. Conviene salir corto, a ras de suelo, y volver antes de que se sature. El picón y la arena gruesa se meten entre los dedos. Al volver a casa se miran las patas, no por alarma, por costumbre. El agua del cuenco se evapora antes de lo que uno espera: en una terraza al sol, un galgo de poco peso se deshidrata deprisa. Sombra, agua y las horas frescas no son un consejo de revista. Son el día a día.
Fuerteventura es aún más abierta. Las distancias entre pueblos son reales. Si el veterinario está a media hora en coche, eso se decide antes de tener fiebre un domingo, no durante. Un galgo italiano no se ejercita dando vueltas a un muro ni suelto en una playa llena de gente, de perros desconocidos y de restos de comida. Necesita un sitio cerrado donde estirar de verdad y, después, calma. Un cocker, en la misma isla, va a querer olerlo todo y va a llenarse de polvo. El polvo no es grave. El nudo de pelo que no se cepilla, sí. Ninguna de las dos cosas se arregla porque el criadero «esté cerca». No lo está.
Hay familias en estas dos islas que trabajan en hostelería y tienen turnos partidos. Eso nos importa más que el nombre del pueblo. Un galgo es un perro de apego. Muchas horas solo, todos los días, le sientan mal. Un cocker aburrido y solo también se estropea, de otra manera: ladra, muerde zapatos, no descansa. Si el turno es así, dínoslo al escribir. No es un motivo de vergüenza. Es el dato que decide si la raza es la tuya. Preferimos decir que no antes del viaje que entregar un cachorro que va a pasar el día entero esperando.
La Palma, La Gomera y El Hierro
La Palma, La Gomera y El Hierro no son «el resto» en pequeño. Son islas con menos vuelos, más dependencia del barco en algunos trayectos y pueblos donde todo el mundo se conoce. Santa Cruz de La Palma y Los Llanos no se viven igual. San Sebastián de La Gomera tampoco es el norte húmedo de la isla. Valverde, en El Hierro, tiene un ritmo propio. No tenemos sede en ninguna. Si nos escribes desde allí, la conversación es la misma que con alguien de Telde: tu casa, tus horas, tus niños, tus otros animales.
La Palma es verde en una parte y seca en otra. Hay carreteras que dan vueltas y un cachorro que se marea si el trayecto es largo y nadie ha pensado en parar. La Gomera tiene mucha gente que ya baja a Tenerife para gestiones que en la isla no se resuelven. Una visita al criadero puede ser una de esas bajadas, si antes hemos hablado y tiene sentido. No es un plan turístico ni una puerta abierta. El Hierro suma menos conexiones. Por eso la fecha importa más: cambiar un día cuesta más. Eso se habla con tiempo.
El error habitual es pensar que un pueblo pequeño sustituye el trabajo del criadero, o al revés: que como el criadero está lejos, cualquier anuncio local vale lo mismo. Un anuncio sin padres identificados no se vuelve serio porque te ahorre un barco. El perro va a vivir veinte pasos de tu cocina. La Esperanza es donde nace y donde se le ve el carácter antes de salir.
Si hay niños pequeños, la isla da igual y la raza no. Un galgo tiene los huesos finos: un niño que lo coge en brazos como si fuera un peluche es una mala combinación. Un cocker aguanta mejor el trote de una casa con críos, y aun así necesita que alguien le enseñe a parar. Si los niños tienen menos de cinco o seis años, dínoslo. No descartamos por una frase. Queremos entender el día, no una foto de la salita.
Recoger en el criadero o coordinar el transporte
Lo que la web ya dice, y lo que repetimos aquí sin adornos, es concreto. Las familias de otras islas pueden recoger el cachorro en el criadero, en La Esperanza, o se coordina el transporte. No publicamos una tarifa, no describimos un servicio de mensajería y no prometemos que el cachorro llega a la puerta. Cómo se hace en cada caso no está cerrado en esta página, porque depende de la isla, de la edad del cachorro y de quién puede viajar. Se pregunta por el formulario de contacto. Con eso basta para empezar. No hace falta llegar con un billete ya comprado.
Recoger en La Esperanza es la opción más simple de explicar. Vienes, ves a la madre si está, ves el sitio, te llevas al cachorro y vuelves con él. Implica que alguien de la familia cruza a Tenerife. Para quien vive en La Gomera o en Gran Canaria, ese cruce es un día entero o una noche, no un recado. Lo tratamos como tal. Si puedes venir, te decimos en qué momento del día tiene sentido y qué papeles salen con el cachorro. Si no puedes venir, no improvisamos una promesa por escrito para que el anuncio quede redondo. Lo hablamos.
Coordinar el transporte quiere decir eso: coordinar. No quiere decir que exista un precio publicado, ni un repartidor fijo, ni que el cachorro viaje solo como un paquete. Cada isla tiene avión, barco o las dos cosas, y no todas las combinaciones sirven para un cachorro de la misma edad. Por eso no hay una frase única del tipo «se envía los martes». Quien escriba desde El Hierro y quien escriba desde Telde no están en el mismo trayecto. Cuéntanos desde dónde, quién podría viajar y en qué fechas andas. Con eso se ve si hay una manera sensata o si hay que esperar.
Hay algo que no cambia con la isla: no entregamos un cachorro a una familia que no conocemos. Antes queremos saber si vives en un piso o en una casa, cuántas horas pasa la casa vacía, si hay niños, gatos u otros perros, y si has tenido perro antes. Elegimos el cachorro por carácter, no por la foto más bonita ni por el color que esté de moda en un grupo de la isla. Si ahora mismo no hay un cachorro que encaje, se dice. No se empuja una reserva para justificar un viaje.
Si viajas tú con el cachorro
Quien cruce con el cachorro en brazos, en avión o en barco, tiene la guía aparte. No la copiamos aquí para no tener dos páginas diciendo cosas distintas el mes que viene. Está en volar con un cachorro entre islas, y cubre el avión y el barco: lo que suele pedir cada medio, la edad, los papeles y lo que conviene llevar encima. Léela antes de comprar el billete, no en la cola. Esta página no es ese manual.
Lo que sí cabe aquí es lo de casa. El cachorro llega cansado aunque el trayecto haya ido bien. La primera noche se llora. Es normal. Un espacio pequeño, agua y alguien cerca resuelven más que una cama nueva en medio del salón. Hace falta que el sitio sea el mismo durante unos días.
Al día siguiente, o en cuanto puedas, la revisión con tu veterinario. Nosotros no sustituimos al veterinario de Las Palmas, de Arrecife o de Valverde. El cachorro sale con cartilla sanitaria, microchip registrado y genealogía en Genealogic. Esos papeles son para que tu veterinario y tú podáis seguir, no para decorar una carpeta. Si en el camino algo te ha preocupado —no ha bebido, ha vomitado, llega muy apagado—, no esperes a «ver si se le pasa el fin de semana». Llámalo y, si quieres, escríbenos también. El seguimiento forma parte de la entrega, estés en la isla que estés.
Los primeros paseos se quedan en la puerta. Un galgo recién llegado no necesita una carrera larga para «gastar la energía del viaje». Necesita orinar, oler y volver. Un cocker querrá oler más rato: se acorta igual. Las presentaciones con otros perros de casa se hacen con calma, en un espacio neutro si se puede, no en el descansillo con prisa. Si hay un gato, se dice antes de reservar. El galgo tiene instinto de presa. No es maldad. Es la raza, y en un piso de Telde se nota igual que en una casa de La Palma.
El precio es el mismo que en Tenerife
Un cachorro de un criadero familiar serio ronda los 2.500 euros. Es el mismo criterio en La Esperanza, en Las Palmas, en Telde, en Lanzarote, en Fuerteventura, en La Palma, en La Gomera y en El Hierro. No añadimos un suplemento por isla. El número no sube porque haya que cruzar el agua, ni baja para compensar el billete. El billete, si lo hay, es un gasto de la familia o una coordinación que se habla aparte. No está escondido dentro del precio del cachorro y no inventamos aquí una tarifa para hacerlo parecer cerrado.
Esos 2.500 euros no son un techo ni un extra por criar para exposiciones. Son el precio del trabajo: salud de los padres, socialización desde el nacimiento, garantías y alguien al otro lado cuando el cachorro ya está en tu casa. En el Cocker ese trabajo incluye, con nombre, nefropatía familiar, prcd-PRA, caderas y revisión de ojos. En el Galgo no publicamos una lista de pruebas con esos mismos nombres. Lo que afirmamos es lo que la casa hace: se revisa la salud de los padres antes de criar. Si quieres ver papeles, se piden. Da igual que los pidas desde Gran Canaria o desde el piso de al lado.
El color no mueve esa cifra. Tampoco el hecho de que la familia esté en otra isla. Si alguien te ofrece un cachorro «de la isla» bastante más barato, o bastante más caro por traerlo, pide lo mismo que pedirías en Tenerife: padres identificados, salud que se pueda enseñar, microchip, cartilla, una genealogía que se pueda comprobar y una respuesta clara a qué pasa si a las dos semanas el cachorro no come o la familia ve que el ritmo no encaja. La geografía no sustituye esas respuestas.
No publicamos cuántos cachorros hay ahora mismo, ni una lista de espera con un número, ni la fecha de la próxima camada. Quien pregunta desde Lanzarote y recibe un «tengo tres, elige color, te lo mando» suele estar delante de otra forma de criar. Aquí el primer mensaje es tu vida, no un encargo. Pocas camadas. Atención a cada cachorro. Si no hay uno que encaje contigo, no se fabrica uno para la isla.
Qué conviene preguntar antes de moverte
Una familia de otra isla tiene las mismas preguntas que una de La Laguna, y una más: el viaje. Estas se pueden hacer por escrito, sin compromiso y sin sacar un billete:
- ¿El criadero está en La Esperanza y la recogida es allí, o cómo se concreta el transporte en mi isla?
- ¿Se revisa la salud de los padres y se pueden ver los papeles de la raza que me interesa?
- ¿El cachorro sale con microchip, cartilla y genealogía en Genealogic?
- ¿Cómo es la madre en casa, no solo en una foto?
- ¿El cachorro ha oído ruidos de casa y ha estado con personas desde que nació?
- ¿Qué pasa si a las dos semanas no come, llora de noche o vemos que el ritmo de casa no encaja?
- ¿La raza encaja con las horas que la casa está vacía, con los niños y con los otros animales?
Una respuesta concreta a eso vale más que un álbum de fotos con el nombre de tu isla en el texto. Si la respuesta es «están sanos, siempre lo han estado» y no hay nada que enseñar, da igual que el anuncio diga Las Palmas, Telde o La Esperanza. Y si alguien te dice que en tu isla no hace falta preguntar tanto porque «aquí nos conocemos todos», tampoco. Conocerse no es un pedigree.
Nosotros no publicamos el resultado de una camada concreta, porque cambia y porque no queremos una página que mienta dentro de un mes. Lo que no cambia es el criterio. Criamos para familias, no para concursos. Socializamos desde el nacimiento. Elegimos por carácter. Si no encajas con la raza, te lo decimos antes de que reserves y antes de que cruces. El precio, alrededor de 2.500 euros, es el de ese trabajo en Tenerife y en cualquier otra isla. Escríbenos desde donde estés. No tienes que comprometerte para preguntar si hay cachorros o si la raza es la tuya.
Preguntas frecuentes
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