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Cómo funciona la reserva de un cachorro en El Nieto

12 min de lectura

Cómo se reserva un cachorro en El Nieto con lo que la web ya dice, y qué datos —señal, plazos, lista— todavía no están publicados.

Reservar un cachorro en El Nieto no es elegir una foto y pagar. El proceso que está publicado cabe en tres pasos, y el orden importa. Primero cuentas tu vida. Después el criadero elige el cachorro, mirando el carácter desde que nace. Cuando llega a casa, no te dejan solo. Antes de confirmar una reserva preguntamos cómo es esa vida, y si la raza no encaja lo decimos. Esta página explica ese recorrido, qué incluye el precio y qué no está publicado. Lo que no está publicado no lo rellenamos con una cifra para que la página quede redonda.

Criamos dos razas: Galgo Italiano y Cocker Spaniel Inglés. El proceso es el mismo. El perro no. Por eso, en el mismo mensaje, hace falta decir cuál te interesa y cómo vives. Si todavía no lo tienes claro, también se puede escribir. La reserva no empieza hasta que las dos partes ven que encaja.

Primero cuentas tu vida

La pregunta de la casa es concreta. ¿Vives en un piso o tienes jardín? ¿Trabajas muchas horas? ¿Hay niños, y de qué edad? ¿Has tenido perro antes? Cuanto más se parece el relato a un martes normal, mejor se puede responder. Un «me encantan los perros» no distingue un Galgo de un Cocker. Las horas fuera, sí.

El piso no descarta al Galgo Italiano. Es un perro de 3 a 5 kilos, silencioso, de rachas: corre y luego se tumba. Lo que lo descarta, si es el caso, es quedarse solo muchas horas todos los días. El jardín no lo confirma: un patio no sustituye un sitio donde pueda correr sin tráfico. El Cocker Spaniel Inglés, de unos 13 a 15 kilos, pide más salida y más pelo. Un jardín ayuda y no basta si nadie sale con él. Un piso tampoco lo impide si el ritmo de paseos es real.

Los niños cambian la respuesta. En el galgo, el límite suelen ser los huesos finos con niños pequeños. En el cocker, el juego y el tamaño con los más peques, y una convivencia muy buena cuando el perro sale y los niños ya entienden. No prometemos que cada cachorro haya crecido con niños. Por eso la edad se pregunta antes de confirmar, no después de la entrega.

Si has tenido perro, cuenta cómo fue: qué raza, qué salió bien, qué no repetirías. Si no has tenido, también es un dato útil, no un demérito. Un primer perro puede ser cualquiera de las dos razas si el día a día encaja. Lo que no encaja es elegir por la foto y descubrir el horario después.

Un ejemplo basta para ver cómo cambia la respuesta. Una persona en un piso de La Laguna, que sale a las ocho y vuelve a las tres, con un parque cerrado cerca y sin niños, puede encajar con un galgo si de verdad hay dos carreras y compañía el resto del día. La misma persona, con jornada partida y la casa vacía hasta la noche, encaja mal con esta raza, aunque el piso sea grande. Un Cocker en esa segunda casa también se complica si nadie lo saca de verdad, y se complica de otra forma: más energía acumulada, más pelo, más insistencia. No es el mismo problema. Por eso no mandamos la misma frase a todo el mundo.

Otro ejemplo: niños de tres años y ganas de un galgo porque ocupa poco y no ladra. El tamaño y el silencio son verdad. Los huesos finos también. Con esa edad hace falta supervisión constante y un sitio donde el perro descanse sin que nadie se le tire encima. A veces la respuesta honesta es esperar, o mirar el Cocker sabiendo que pesa más y que en el juego puede tirar a un niño pequeño. Ninguna de las dos frases es un no automático. Las dos salen de la vida que cuentas, no de un formulario con casillas de sí y no.

Otros animales de casa se dicen en ese primer mensaje. El galgo tiene instinto de presa. Un gato o un perro muy pequeño no son un detalle romántico. Son parte de la vida que nos cuentas. El cocker tiene olfato y ganas de juego. Un hogar con una persona mayor que sale poco no es el mismo caso que una casa con dos adolescentes. Todo eso cabe en el formulario. No hace falta un dossier.

Después elegimos el cachorro

No elegimos el más bonito. Elegimos el que más te conviene. Observamos a cada cachorro desde que nace: el carácter, la energía, cómo reacciona. Ese trabajo no se ve en un anuncio de «tres disponibles, elige color». Se ve en que, cuando hay un cachorro que encaja contigo, te decimos cuál y por qué, en lenguaje de casa: más tranquilo, más intenso, más de contacto, más independiente dentro de lo que esta raza permite.

El Galgo Italiano no es independiente. Dentro de ese apego hay matices, y los matices son los que se observan. Un cachorro que se asusta de todo no es el que buscamos, aunque sea el más fino de silueta. Un Cocker de líneas mixtas —ni solo campo ni solo exposición— también tiene matices de energía. El que encaja en un piso con salidas medidas no siempre es el que encaja en una casa con niños que quieren juego largo. Por eso la vida que contaste en el primer paso decide el segundo.

Puedes tener una preferencia de sexo o de color. Se escucha. No es el primer filtro. El carácter que encaja en la casa va delante. Si el cachorro que encaja no es el color que habías pensado, te lo decimos. El color, por sí solo, no mueve el precio. Si no hay un cachorro que encaje ahora, también se dice. No publicamos una lista de los que «quedan».

La socialización de esas semanas es de casa: personas, ruidos, rutinas. No es un curso con diploma. Es la razón por la que el cachorro no llega en blanco. Lo que no podemos observar es tu edificio, tu horario real y tus niños. Por eso el primer paso no se salta.

Y no te dejamos solo

Cuando el cachorro llega, empiezan las preguntas de verdad. Come, duerme, llora por la noche, se hace pis dentro, no quiere la correa, tiene frío con el aire acondicionado, se esconde. Estamos disponibles para resolverlas el tiempo que haga falta. No desaparecemos después de la entrega. Ese seguimiento forma parte del criadero, no de un extra que se contrata aparte.

No sustituimos a tu veterinario. En La Laguna, en Santa Cruz o en el sur, el veterinario de barrio lleva las vacunas, los dientes, las otitis del cocker, el control de peso del galgo. Nosotros servimos para lo que es de cachorro, de adaptación y de raza: si lo que estás viendo es normal en un Galgo Italiano o en un Cocker de esta línea, y qué probar esta semana. La alimentación de las primeras semanas se explica en la entrega. Luego se ajusta con lo que el cachorro hace en tu casa, no con una tabla genérica pegada en la nevera para siempre.

El seguimiento no es una reseña ni un grupo de opiniones. Es una conversación cuando hace falta. Si a las dos semanas algo no cuadra —el ritmo, el miedo, una duda de salud—, se dice. Preferimos esa llamada incómoda a un silencio de quien ya pagó y no sabe a quién escribir.

Antes de confirmar, la raza tiene que encajar

Antes de confirmar una reserva preguntamos cómo es la vida. Si la raza no encaja, lo decimos. No es una frase de cortesía. Un galgo en una casa vacía diez horas al día no es un buen cierre, aunque la familia tenga muchas ganas. Un cocker sin nadie que lo saque de verdad, tampoco. Decirlo antes protege al cachorro y a quien iba a reservar.

Encajar no exige una casa perfecta. Exige un martes posible. Dos salidas. Alguien la mayor parte del día, sobre todo con el galgo. Supervisión si los niños son pequeños. Ganas de cepillar al cocker y de mirarle las orejas. Un suelo donde el galgo no haga patinaje. Si eso está, se puede seguir. Si no está, se puede decir que esta no es la raza, o que no es el momento. Las dos respuestas son parte del trabajo.

Tampoco confirmamos a ciegas un «lo quiero ya». La prisa suele saltarse el primer paso. Se puede tener ilusión y aun así contar el horario. La reserva, cuando se confirma, es de un cachorro que ya hemos relacionado con una casa, no de un sitio en una lista sin nombre.

Qué incluye el precio, que ronda los 2.500 euros

En un criadero familiar serio, el Galgo Italiano y el Cocker Spaniel Inglés rondan los 2.500 euros. No es un techo ni un extra por criar para exposiciones. Es el precio habitual cuando hay salud de los padres, socialización, garantías y seguimiento. El desglose del Galgo está en el precio del Galgo Italiano. El del Cocker, en el precio del Cocker Spaniel Inglés. Esta página no los copia enteros.

Lo que la web dice que incluye, en El Nieto, es esto. Pruebas o revisión de salud de los padres. En el Cocker nombramos nefropatía familiar, prcd-PRA, caderas y revisión oftalmológica. En el Galgo, lo que afirmamos es la revisión de la salud de los padres antes de criar, no la misma lista de nombres. Cartilla sanitaria. Genealogía en Genealogic, para poder comprobar padres y registros sin depender de una foto. Microchip registrado. Seguimiento cuando el cachorro ya está en casa.

El número concreto de una reserva se confirma al escribir. El entorno publicado sigue siendo ese, alrededor de 2.500 euros, en La Laguna, en el sur o en otra isla. El color no lo sube. Vivir lejos de La Esperanza tampoco lo convierte en otra tarifa en la web. En el Cocker, la guía de precio ya explica un matiz de mercado: en la mayoría de criadores, las hembras cuestan entre 100 y 200 euros más porque pueden criar. Es un matiz habitual, no otro tramo, y no es una regla universal. No publicamos aquí que El Nieto cobre exactamente ese suplemento. Si en tu reserva hay un número distinto del entorno, te lo diremos por escrito, no en un aparte de esta página.

Lo que no está publicado

Hay datos que la gente espera encontrar y que no están en la web. Los escribimos en genérico, a propósito. Inventar una cifra para cerrar el hueco sería peor que el hueco.

El importe de la señal no está publicado; se concreta al escribir. Cuando se habla de una reserva, ese punto se aclara en la conversación, no en un artículo que quedaría desfasado si el criterio cambiara.

Cuándo se paga tampoco está publicado; se concreta al escribir. El momento no está fijado en esta página. Quien te ofrezca un porcentaje cerrado, como si fuera norma de todos los criaderos, te está contando otra casa o una costumbre de internet. Aquí ese punto se habla cuando hay una reserva de verdad, con tu caso delante.

El tamaño de la lista de espera no está publicado; se concreta al escribir. No hay un número de familias por delante que podamos dejar colgado aquí. Si ahora no hay un cachorro que encaje contigo, se dice en ese momento. No se traduce a un puesto numerado en una cola pública.

Lo mismo vale para el sexo y el color. Puedes decir que prefieres hembra, o un color concreto. Lo escuchamos y no es el primer filtro. El cachorro se elige por el carácter que encaja en la casa que nos has contado. Si ese cachorro no coincide con la preferencia, te lo decimos y puedes esperar. No hay una tabla publicada de suplementos por color. En el Cocker, el único matiz de sexo que la web ya explica es de mercado: en la mayoría de criadores, las hembras cuestan entre 100 y 200 euros más porque pueden criar. Es un matiz habitual, no otro tramo de precio, y no es una regla universal. No está publicado que El Nieto cobre exactamente ese suplemento. El número de tu reserva, si llega, se confirma al escribir.

Tampoco está publicada una lista de cachorros de esta semana. No la vamos a colgar para que esta página parezca un catálogo. Cambia, y una página con nombres y fechas se queda mintiendo. Cuando escribes, la respuesta es sobre tu vida y sobre si ahora hay un cachorro que encaje, no sobre un escaparate. Si no lo hay, se dice. Esperar no es lo mismo que apuntarte a una lista con un tamaño que no publicamos.

La edad exacta de entrega no está publicada; se concreta al escribir. No damos aquí una semana cerrada. Lo que sí está en la guía de precio, como ley, es que en España no se entregan cachorros antes de las ocho semanas. Ese es un suelo legal, no la edad a la que sale un cachorro de El Nieto. La edad de tu cachorro, si hay reserva, se dice en la conversación.

Si hay una visita previa obligatoria, no está publicado; se concreta al escribir. No hay un día de puertas abiertas ni un horario de visitas en la web. A veces tendrá sentido acercarse a La Esperanza. A veces la conversación basta para saber que no encaja, y te ahorras el viaje desde el sur o desde otra isla. No lo convertimos en un trámite obligatorio dentro de un artículo.

El texto del contrato no está publicado; se concreta al escribir. No pegamos aquí cláusulas. Un criadero serio explica qué firmas cuando llega el momento. Hasta entonces, lo que puedes leer es el proceso y lo que incluye el precio. Si quieres el detalle de un acuerdo, se pide en la conversación, con tu caso delante.

Dónde está la casa y cómo se escribe

El criadero está en La Esperanza, en El Rosario, Tenerife. La dirección es Camino de Guillén s/n, 38290. Santa Cruz y La Laguna quedan a un trayecto corto. No hay sucursal en la capital. Quien busca el Galgo en la isla tiene la página de Galgo Italiano en Tenerife. Quien busca el Cocker, la de Cocker Spaniel Inglés en Tenerife. Esas páginas dicen dónde estamos y qué es cada raza. Esta dice cómo se reserva.

Desde otra isla se puede recoger en La Esperanza o coordinar el transporte. No publicamos una tarifa de envío ni una plaza de avión. El viaje, si lo hay, depende de la compañía y del peso ese día. La reserva, no. La reserva depende de si la raza encaja y de que hayamos visto al cachorro.

El mensaje que sirve es corto. Dónde vives, piso o casa, horas fuera, niños y edades, otros animales, si has tenido perro, y qué raza te interesa. Con eso se puede responder con honestidad. Sin eso, solo se puede mandar un precio, y el precio sin la vida no es una reserva.

Lo lleva Elena, en la familia Curtó, que cría en este pueblo desde 1975. El nombre lo puso su hijo. Las instalaciones —17.000 m², boxes, parques, peluquería y atención veterinaria— están para criar con espacio, no para un mostrador. No criamos para exposiciones. Si lo que buscas es un cachorro de catálogo para esta semana, esta no es la casa. Si lo que buscas es el proceso de arriba, escríbenos. Sin compromiso. Si podemos ayudarte, te lo decimos. Si no somos lo que buscas, también.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se reserva un cachorro?+
Primero cuentas tu vida: casa, horas fuera, niños, otros animales, si has tenido perro. Si la raza encaja, elegimos el cachorro por carácter. Después seguimos al otro lado cuando ya está en casa.
¿Cuánto es la señal?+
El importe no está publicado. Se concreta al escribir. Tampoco están publicados el tamaño de la lista de espera, la edad exacta de entrega ni si la visita previa es obligatoria.
¿Cuánto cuesta el cachorro?+
Alrededor de 2.500 euros en las dos razas, por el trabajo de un criadero familiar serio: salud de los padres, socialización, cartilla, Genealogic, microchip y seguimiento. No es un extra de exposición. El número de una reserva concreta se confirma al escribir.
¿Puedo reservar desde otra isla?+
Sí se puede hablar. Se recoge en La Esperanza o se coordina el transporte. No hay una tarifa de envío en esta página.

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